• Tecno-conciencia

      • Parte del circuito de TED y brillante entusiasta de la tecnología como eje transformador de la conciencia, Jason Silva nos comparte su visión artística: la creación de pastillas de video que buscan encender la mente de los usuarios.

      ¿Pueden los videos virales convertirse en una forma de cine terapéutico? / 

      “Porque el proceso de detectar subliminalmente los cambios en el ambiente es inherente a la inspiración artística. Siempre ha sido el artista el que percibe las alteraciones en el hombre provocadas por un nuevo medio, el que reconoce que el futuro es el presente, y usa su trabajo para preparar el terreno”.

      –Marshall McLuhan.

      Hace algunos meses un estudio de la Universidad de Stanford logró ganarse un lugar en los encabezados de los medios: descubrió que la exposición cotidiana a experiencias “que inducen el asombro” dejó a las personas con beneficios psicológicos residuales que sobrepasaron por mucho la duración de la experiencia en sí misma. Anonadar la mente, resulta, nos hace más compasivos, altruistas y con un agudo sentido de apertura y bienestar.

      Esta conclusión aportó una especie de validación científica al mensaje que he estado dando a conocer por casi un año en el formato de videos de 2 minutos al servicio del público para infectar a las personas con ASOMBRO, al tiempo que dilucidamos la aceleración en la co-evolución de los seres humanos y la tecnología.

      Básicamente, he estado destilando las ideas que más me apasionan en piezas de videoarte que llamo “golpes de espresso filosófico”, las cuales exploran cómo la aceleración del progreso tecnológico nos va a transformar y va a aumentar aquello que es ser humano. El objetivo de esta proyecto de pasión no-comercial ha sido bastante ambicioso: A)¿Podía yo crear videos virales que exaltan la imaginación, empoderan la articulación, e involucran a las personas a un nivel muy alto? B) ¿Podían videos de dos minutos inspirados en ideas muy cerebrales ser entretenidos, y simultáneamente intelectuales, optimistas y estéticamente relevantes? C)¿Podía convertir mis cavilaciones filosóficas en una forma de arte visual que las personas quisieran compartir?. Bueno, después de más de un millón de vistas, creo que la respuesta a todo lo anterior es SÍ.

      Un reciente artículo del New York Times revela una interesante perspectiva sobre el tema del cine versus el formato digital, sugiriendo tal vez que el contenido para la pantalla chica nunca podrá generar el impacto que tienen las pantallas grandes:

      Ver películas en un iPad no es lo mismo que ir a un palacio de cine a ver, como audiencia, una obra luminosa más grande que nosotros hecha por manos humanas.

      Como asiduo a las salas de cine, es difícil estar en desacuerdo con que las enormes pantallas de cine tienen mayor probabilidad de tener un impacto visceral en el público. Sin embargo, creo que los desafíos del contenido en línea en pantalla chica proveen una oportunidad para reinventar cómo la inspiración, las historias y las ideas se esparcen y empaquetan. Lo que el contenido en línea carece en bienes raíces de pantalla lo compensa con “difusión instantánea”.

       

      Ahora más que nunca (y en parte porque la atención es un nuevo recurso limitado), estamos haciendo tratos en la divisa de pequeños fogonazos de inspiración –y las nuevas métricas no deberían de medir solo el contenido que las personas ven, sino el contenido que subsecuentemente comparten (en Twitter, Facebook, Tumblr o Pintrest).

      De lo que estoy hablando no es del éxito casual del video viral de un simpático gato que habla o de alguien cayéndose cómicamente de una patineta, sino algo ejecutado intencionalmente, de corta duración, no-ficción, una experiencia cinematográfica de dos a tres minutos que nos deja revitalizados e inspirados como cualquier cosa en la pantalla grande.

      ¿Y acaso el cine no es esencialmente solo otra forma para que podamos conectar entre nosotros, para invitar a otros a ocupar la mente del ralizador por un rato en lo que se descarga su visión? Siendo este el caso, no debería de importar cómo se cuenta la historia, si está filmada o grabada con un iPhone, siempre que haga resonancia con la audiencia.

      Gene Youngblood en su genial libro Expanded Cinema definió el cine como una pieza vital de tecnología usada por el hombre para externalizar su mundo interno:

      El cine… como la vida misma, es un proceso de devenir, parte del continuo impulso histórico del hombre por manifestar su conciencia fuera de su mente, frente a sus ojos.

      Usando esto a manera de inspiración, ofrezco estos cortos como mi conciencia desnuda detrás del velo, souvenirs del éxtasis de un artista intentando lidiar con las implicaciones del cambio acelerado, tratando de dilucidar lo que significa ser humano al tiempo que nos movemos hacia un mundo en el que la biología y la informática se fusionan, en el que artistas escriben genomas de la misma forma que Shakespeare escribió versos, en el que impresoras en 3D imprimen órganos y las computadoras cobran conciencia de sí mismas, y donde finalmente el hombre puede trascender su existencia mortal.

      El cambio tecnológico exponencial puede, en ocasiones, parecer psicodélico. La palabra psicodélico, después de todo, significa “manifestar la mente”, lo cual parece estar sucediendo cada vez más rápido en este tecno-País de las Maravillas. Trato de posicionar mis videos como una versión digital de un viaje psicodélico cuyo propósito es la catarsis y la apertura.

      La idea del teórico de la comunicación Marsall McLuhan sobre por qué una persona tomaría LSD es precisamente la razón por la cual creo mis videos, ofreciendo “una forma de mimetizar el mundo electrónico invisible; [liberando] a una persona de los hábitos visuales y reacciones adquiridas, y [brindando] el potencial de inmersión total instantánea, tanto simultánea como unitariamente, las que son las necesidades básicas de las personas traducidas por extensiones eléctricas de su sistema nervioso central”.

      Debemos de reformular la manera en la que personas ven la tecnología. El escritor y cofundador de Wired, Kevin Kelly, traza un paralelo entre la evolución de la vida y la evolución de la tecnología, concibiendo ambas como parte de un mismo continuo:

      "La mejor forma de entender el mundo manufacturado no es viéndolo solo como una extensión del trabajo de la imaginación humana, sino viéndolo como una extensión del mundo de la biología. La mayoría de nosotros se mueve cotidianamente con una estricta dicotomía mental entre el mundo natural de los genes y el mundo artificial del concreto y el código. Pero cuando en realidad vemos cómo trabaja la evolución, la distinción empieza a desvanecerse. La fuerza definitiva detrás de la vida no es la energía, es la información. La evolución es un procesos de transmisión de información, y también lo es la tecnología, por lo que también ella refleja una trascendencia biológica” – cada tecnología más avanzada significa que “la evolución (esencialmente) evolucionó su propia capacidad evolutiva”

      El filósofo de la cognición Andy Clark hace eco de esta idea y llama a la tecnología un andamiaje que extiende nuestro pensamiento, alcance y visión.

      El explorador psicodélico Terence Mckenna dijo que el mundo hecho por el hombre es una condensación de la imaginación; es el derrame y la materialización de nuestros sueños ante nuestros ojos… y mientras nuestra proficiencia técnica se acelera, propulsándose en su propia complejidad, estamos acortando el tiempo de carga entre lo que conjuramos con nuestra mente y nuestra habilidad para generarlo inmediatamente frente a nuestros ojos, y todo este fenómeno es parte del proceso de nuestra evolución.

      Nuestros apéndices tecnológicos son la literalización de nuestras elucubraciones, son posibilidades manifestadas, son encarnaciones de lo que Steven Johnson llama “lo posible adyacente”, son ejemplos de las formas en las que las cosas pueden recomponerse, son partes de este continuo remix cósmico. Como nos dice Kirby Ferguson, Todo es un remix.

      Para terminar, haré eco de las palabras de Timothy Leary cuando digo que mi esperanza es esta: “Estoy tratando de producir nada menos que el mito subyacente, la leyenda nuclear, de la siguiente etapa evolutiva de la humanidad”. Como alguna vez me dijo el director de la Imaginary Foundation: “Las ideas atrapan las gotas del rocío y reflejan el cosmos, así dejemos que esas ideas sean nobles, dejemos que sean poéticas y dejemos que sean bellas”.

      Para un poco de inspiración y sacudimiento vean mis videos en vimeo.com/JasonSilva y sígueme en Twitter @JasonSilva.

      Author: Jason Silva Tagged: conciencia, tecnología, conciencia y tecnología, Jason Silva, videos virales